Menopausia, síntomas y tratamiento

La menopausia, es el momento en el que tiene lugar el cese de la menstruación, y que inicia una etapa de la vida que se conoce como climaterio. Esta etapa representa la transición entre el período fértil y no fértil.

A pesar de no ser una enfermedad, puede provocar en la mayoría de las mujeres algunos síntomas que llegan a alterar en ocasiones, de forma sustancial, la vida habitual de la mujer, tanto en su esfera personal como social y laboral.

Aunque la edad de aparición es muy variable, oscila entre los 48 a los 54 años.

La menopuasia tiene lugar al disminuir de forma progresiva la secrección hormonal por parte de los ovarios  (estrógenos y progesterona).

Esta disminucíon de la actividad hormonal por parte del ovario, no suele producirse de manera brusca. En la mayoría de las mujeres, suele darse un primer período, conocido como Premenopausia, en el que se desarrolla una transición hacia la menopausia (de duración muy variable de mujer a mujer), en el que se producen diferentes cambios que pueden afectar tanto al ritmo físico de la mujer, como son la prolongación de la etapa entre menstruaciones, los síntomas vasomotores, la sequedad en la piel y mucosas (también en la vagina), el cambio en la distribución de la masa corporal y el inicio de un incremento en el ritmo de pérdida de la masa ósea; como a aspectos psicológicos de su vida, produciéndose cambios emocionales, depresión, ansiedad o pérdida de la capacidad de atención.

Posteriormente, se produce la Menopausia propiamente dicha, delimitada por la fecha de la última menstruación, que es el signo que marca la irrupción de una nueva etapa en la vida de la mujer, en la que desaparece su capacidad fértil y que se prolonga paulatinamente hasta llegar a la Postmenopausia, etapa anterior a la edad senil o a la vejez.

Todas estas etapas comprenden un fenómeno natural y evolutivo de adaptación, y que de acuerdo a la intensidad de su sintomatología pueden ser tratadas para permitir una vida plena y de calidad durante esta transición.

Sintomas más frecuentes de la menopausia:

  • Sofocos Son uno de los síntomas principales de la menopausia. Suelen aparecer en forma de una repentina sensación de calor y ansiedad provocando un aumento del flujo sanguíneo de la piel del cuello, cara y tórax, acompañado de sudoración y palpitaciones. Suelen desencadenarse por situaciones de estrés, comidas copiosas, consumo de alcohol y cambios bruscos de la temperatura. En el 20% de las mujeres persiste por más de 5 años. Son fácilmente tratables.
  • Insomnio Normalmente, los episodios de insomnio suelen estar ligados a los sofocos, así que al tratar éstos mejora considerablemente la calidad del sueño de la mujer, siempre que el insomnio no sea provocado por factores psicológicos.
  • Aumento de peso En la menopausia se producen cambios metabólicos que pueden  producir un incremento y , sobre todo, una redistribución de la grasa corporal, que se deposita en lugares como cadera, cara externa de muslos, abdomen. La grasa corporal, que a los 20 años es del 26%, sube al 33% a los 40 años y al 42% a los 50 años. Este incremento   se favorece por distintos factores, tales como  la vida sedentaria,  tabaco, alcohol, que , por lo tanto, conviene evitar.
  • Cambios de humor Durante la menopausia son frecuentes las alteraciones del estado de ánimo en forma de  cansancio, abatimiento, falta de concentración, ansiedad, irritabilidad y agresividad. Es evidente que  estas alteraciones tienen una base hormonal, por falta de las hormonas ováricas, pero un componente muy importante de las mismas lo constituyen otros factores no hormonales que coinciden con esta época de la vida en la mujer (inestabilidad emocional al saber que han perdido la capacidad reproductora; convivencia con hijos adolescentes y sus crisis; abandono del hogar por los hijos, etc).
  • Pérdida de líbido En general, se piensa que la vida sexual de las mujeres durante la menopausia emperora sustancialmente e incluso ” desaparece”. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que la falta de estrógenos a veces produce sequedad vaginal lo que genera una vida sexual incómoda al ocasionar dolor durante la relaciones, pero es muy fácilmente tratable.  No está demostrado que la disminución hormonal característica de la menopausia tenga un papel determinate en  la esfera sexual de la mujer, y parece depender más de factores educacionales y sociales. Hay  muchas mujeres que en esta época, al perder el miedo a un embarazo no deseado, logran vivir más plenamente su sexualidad.
  • Osteoporosis Se define como la pérdida de masa ósea, y ocurre en todas las personas  a partir de los 28-30 años. Al principio es muy leve, pero, cuando la mujer entra en la menopausia, se acelera. Esto se debe a la pérdida de la acción protectora que las hormonas femeninas ejercen sobre el hueso. Esta pérdida de masa ósea, condiciona un riesgo incrementado de fracturas.

Existen una serie de factores que condicionan un riesgo incrementado de osteoporosis, como son la aparición de la menopausia precoz antes de los 40 años, un tratamiento prolongado con corticoides, tabaquismo,  peso excesivamente bajo, mujeres que padecen anorexia nerviosa, insuficiencia renal crónica, hipertiroidismo, patología de la glándula suprarrenal, insuficiencia hepática, diabetes insulinodependiente, mieloma múltiple, Gastrectomizadas, Enfermedad Obstructiva Pulmonar, Post transplantados, Inmovilización prolongada, antecedentes maternos de osteoporosis, fracturas previas espontáneas.

Existe una  exploración que puede aportar más información acerca de la osteoporosis, que es la Densiometría ósea de Columna Lumbar y Fémur. Consiste en una prueba indolora, parecida a una exploración con rayos X. Las indicaciones y su interpretación se exponen en otro apartado

Tratamientos

Existe una amplia variedad de tratamientos cuya indicación estará muy condicionada por la existencia de síntomas asociados a la menopausia, y  sobre todo por su intensidad.

No debe enfocarse el tratamiento de una forma preventiva, dado que los síntomas  de la menopausia no se pueden “prevenir”. En general la mayoría de las mujeres presentan síntomas iniciales, justo en el momento de la desaparición de las reglas, fundamentalmente sofocos, que suelen ceder poco a poco sin que representen una alteración significativa en su calidad de vida.

Solo en aquellas mujeres en las que la intensidad de estos síntoma les impida hacer una vida normal, estará jutificado el uso de algún  tratamiento.

En el mercado disponemos de sustancias naturales (cimicífuga racemosa, salvia, isoflavonas de soja) que tienen un efecto terapeútico menor, pero en muchas mujeres suficiente; para el resto disponemos de tratamientos hormonales novedosos, con estrógenos naturales de baja dosis, de mayor eficacia que los naturales, y sin  efectos adversos importantes.

En todo caso, cada mujer tendrá sus peculiaridades y como tal el tratamiento debe ser totalmente individualizado.